04 mayo, 2008

Del escritor Ignacio Martínez: Educación que me de alas, no pezuñas

Carta a la señora Ministra de Educación y Cultura, Ing. Ind. María Simon
Estimada señora.
En el día de hoy, jueves 17 de abril, la oí en diferentes medios de prensa radiales, hablar sobre el proyecto de Ley de Educación. No con poca sorpresa escuché que toda su propuesta de la nueva Ley está fundamentada en preparar a nuestros niños y jóvenes para el trabajo y para el mercado laboral, haciendo hincapié en la formación tecnológica y en la informática.
Primero sería bueno preguntarnos para qué mercado laboral piensa preparar jóvenes en un país donde la industria está deteriorada, donde el agro viene siendo ocupado a pasos agigantados por la forestación para la pasta de celulosa o las plantaciones de soja, donde la industria cárnica está cada vez más en manos extranjeras, donde no tenemos una flota pesquera nacional, donde la minería no existe y donde seguimos “exportando” a los jóvenes que preparamos, para que todas sus sabidurías las apliquen en otros mercados laborales.
Pero no es sólo eso lo que me preocupa ni me ocupa. Señora ministra, no le oí hablar ni un segundo sobre la educación para el mismo crecimiento del ser humano, para su formación integral, para su identidad (la nuestra, la oriental y latinoamericana). No le oí ni un instante hablar de la educación desde las artes, para la paz, para la convivencia social, para la armonía y el respeto con el ambiente del que formamos parte, para el conocimiento de nuestra historia en el marco de una formación universal. No le oí ni un instante hablar de la educación para y desde los oficios, para el deporte, para la formación de seres humanos autónomos, creativos, reflexivos, críticos, autocríticos, solidarios, responsables, sensibles, demócratas, que sean capaces de querer y ser queridos. No.
Sólo le escuché hablar de la educación que prepare jóvenes para el mercado laboral que en buen romance quiere decir mano de obra calificada. Escuche, señora Simon, de nada le servirá al mundo gente con formación terciaria, si en los valores primarios que hacen a honrar la vida, tiene cráteres gigantes de vacuidades o, lo que es peor, si esos espacios ya están ocupados por el egoísmo, el individualismo, el consumismo, la frivolidad, la violencia, la ignorancia, el desprecio por la creación, la actitud irrespetuosa ante el prójimo y el mundo.
Cuidado, señora, el mercado laboral, designado por el libre mercado, es el menos libre de los mercados. Parafraseando a Federico, quiero una educación que me dé alas, no pezuñas.
Por algo deberíamos empezar, quizá Usted tenga demasiado trabajo, pero, ¿no sería bueno crear un Ministerio de Cultura específicamente? Usted verá.

Ignacio Martínez
Escritor
www.ignacio-martinez.com
Publicada en Busqueda el 24.4.2008

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